Por iniciativa de Juan Ramón Feliu Arosemena se reúnen  en Panamá el tercer jueves del mes de julio de 1990 las maestras María José De Diego Gambotti y Maruja Arosemena de Feliu para conversar sobre la oportunidad, necesidad y deseo de trabajar en la idea de una nueva opción educativa que ofrecer a los padres de familia panameños y que tuvieran los objetivos y lineamientos que aquí se exponen.  La idea toma cuerpo y para la siguiente reunión se invita a participar a otra educadora, Vianka O’Neill de Ortega, quien se suma al proyecto.

La idea del nombre de la Madre Caridad Brader para el colegio es votada por dos de las tres fundadoras, Ortega y De Diego, luego de una intervención de Feliu explicando su simpatía hacia la Madre Caridad Brader, Religiosa Franciscana fundadora de las Religiosas de María Inmaculada y los favores recibidos de ella en materia de educación, y se acepta por mayoría.  El nombre escogido inicialmente es el de Instituto Brader, pero éste va a ser objetado por el Ministerio de Educación ya que, de acuerdo a los planes originales, se comenzaría solamente con Pre-Escolar y Primer Grado.  Queda pues obligado el cambio de Instituto por Colegio.

Las tres fundadoras concuerdan con que es muy importante no solamente que el Colegio sea una entidad nominal y no abstracta, sino que su punto de referencia sea una persona, educadora, mujer, que además fue también fundadora y pedagoga aparte de sus virtudes de elevada santidad. Se escoge también como símbolo a la paloma de la Paz y del Evangelio de San Marcos (7:37) se copian las palabras para el lema:  OMNI BENE FECIT (todo lo hizo bien).

Los documentos necesarios se presentan el 30 de agosto de 1990 ante el Ministerio de Educación y se obtiene un permiso para iniciar matrícula en octubre del mismo año.  El Resuelto No. 1630 que concede permiso provisional de funcionamiento para operar un centro educativo correspondiente a pre-escolar y primaria está fechado el 14 de junio de 1991 y lo firman el Ministro de Educación, Marcos A. Alarcón P. y el Viceministro de Educación Bolívar Armuelles.

A pesar de que los planes originales pretendían abrir I grado, no se logró la matricula para hacerlo y se iniciaron las labores en marzo de 1991 con 24 estudiantes, 12 en Pre Kinder  y 12 en Kinder, en una casa alquilada para tal efecto en la Ave. de los Fundadores #204 en San Francisco de la Caleta.

No obstante los escasísimos recursos económicos del Colegio, desde su primer año pudo otorgar una Beca, la Beca Mutter Cháritas que fue patrocinada por doña Josefina de De Diego.  En los años siguientes no fue necesario el patrocinio y la Junta Directiva del colegio ha continuado el otorgamiento de la Beca Mutter Cháritas a su discreción.

En 1993 se invita a la maestra Karina Krupnik a formar parte de la Sociedad y en 1995 ingresa a la misma la Licenciada María Eugenia Feliu A.  En 1992 se inician negociaciones con Inmobiliaria Tu Hogar, S.A. para la compra del terreno en la actual sede del Residencial Casablanca, que se adquiere en mayo de 1993.  Paralelamente se contratan los servicios profesionales del Arquitecto Ricardo J. Bermúdez Dutari para el diseño del magnífico complejo de edificios que conforman el proyecto.

En 1994 se inicia la construcción del edificio de Primaria, que se inaugura en el año lectivo 1995.  En 1996 se construyen los edificios de Pre-Escolar, Laboratorio de Informática, Oficinas, Salón de Reuniones y Campanario.  En la fachada principal se coloca un vitral con el emblema del Colegio, obra de la Arquitecta Gladis Sevillano.

El 24 de mayo de 1996, Monseñor Agustín Ganuza, O.A.R., Obispo Prelado de Bocas del Toro y Capellán Honorario del Colegio bendice la campana Sofía que desde la torre señala las horas de oración, trabajo y recreo.

En 1997, con un año de antelación sobre el plan original, se construye la primera parte del complejo de Biblioteca Laboratorios para albergar temporalmente los VI grados.  Y en el año 1998 se inaugura la Biblioteca, foco central de la obra y hacia donde se dirigen, incluso desde su arquitectura, todos los ejes de la vida colegial y espiritual.

En 1998 entra a formar parte de la sociedad la Profesora Maggie Arias de Sánchez, actual Directora de Curricula.

En 2000 se entregan los primeros certificados de Educación Básica General al grupo fundador, que posteriormente fue el primer grupo en obtener su Diploma de Bachiller en Ciencias y Letras.El orador invitado para este importante acontecimiento fue el Dr. Juan David Morgan.

De igual manera, los distinguidos oradores invitados que nos acompañaron para este acto en los años 2001 y 2002 fueron el Embajador de Panamá ante la ONU, S.E. Dr. Ramón Morales Quijano y el Dr. Mahabir Gupta, respectivamente.

El 2003 fue un año muy importante, lleno de bendiciones e importantes acontecimientos. En solemne Eucaristía en la Plaza Mayor del Colegio, celebramos la Beatificación de la Madre Caridad Brader. Además, sembramos nuestro árbol Panamá, regalo del Alcalde de la Ciudad en ocasión del Centenario de la República. Este año también se iniciaron las obras de ampliación de las instalaciones del Colegio y graduamos a nuestros primeros bachilleres (con el lema “Dejando Huellas”), teniendo como orador invitado al Dr. Stanley Heckadon.

En el año 2004, inauguramos el parquecito homenaje a la Virgen de Fátima. También se inauguró el Auditorio del Colegio con la Primera Comunión de los alumos de IV grado. El Dr. Omar Alfanno fue el orador invitado en la segunda graduación de bachilleres, cuyo lema fue “Creciendo Juntos”.

El año 2005 representó las Bodas de Cristal del Colegio. Para tan importante ocasión, celebramos una solemne Eucaristía presidida por Monseñor José Agustín Ganuza, Obispo Prelado de Bocas del Toro. Este año también inauguramos “Paul’s Field”, el campo de juego del Colegio nombrado en honor de Don Paul A. Gambotti.

 

Nuestro escudo y nuestro lema

El escudo del Colegio Brader lleva una paloma con alas desplegadas.  Está inspirado en la Paloma de la Paz de Pablo Picasso.

El escudo lleva nuestro lema:  Omnia Bene Fecit.  Se refiere a cómo Dios “todo lo hizo bien” y está tomado del Evangelio de San Marcos 7, 37.